la primavera y el verano del dos mil dieciocho

Fragments of road, of dream, of life.

La Primavera Verano 2018 de ottod’Ame trasciende los límites y parte en un largo viaje (real y virtual) con etapas marcadas por mujeres nómadas, curiosas cosmopolitas, de lugares por explorar, interpretar y vivir. Las sensaciones se superponen, se estratifican, se combinan. Los tejidos se mezclan, las fantasías se suceden. Los horizontes se amplían, los detalles se erigen como signo distintivo, sin estridencias, pero presente y con carácter. De los ambientes de Texas, donde la estética se convierte en un diálogo intenso entre el masculino y el femenino, a la delicadeza y esencialidad de Oriente, que vibra con su espiritualidad. De la elegancia atemporal de las capitales europeas, con una femineidad más consciente y moderna que nunca, al magnetismo de México, con llamativas máscaras de Lucha Libre que juegan con las flores en tonos, en ocasiones, irreverentes, y siempre irónicos, al más puro estilo ottod’Ame. Hasta regresar a Italia, al perfume de la colada tendida al sol, en busca de una lentitud que nos permita saborear cada instante.¿Todo es mentira? La verdad está escrita en los ojos de quien no se cansa de mirar.
Trayectorias de estrellas caídas con el amanecer sobre la tierra.
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8 variaciones posibles más allá de los confines de las partituras.

Los fragmentos sutiles de Cate

Cada lugar la llevaba a todas partes. Esto era viajar para ella, cambiar continuamente de horizontes. Físicos, mentales, reales, abstractos: de la imaginación a la ruta. Su fuerza para construir otros mundos, posibles, era envidiable. Conexiones nacidas así, en el momento, desde una cama particular, entre las líneas de un encuentro o entre las palabras escuchadas por casualidad desde un banco. Cate era una catadora de hechos y de opiniones. Todo esto lo transcribía con precisión en pequeñas libretas negras, que siempre la acompañaban, en el bolsillo de una chaqueta o en un bolso, pero que después archivaba con delicadeza en cada rincón de su casa, porque las habitaciones también pueden ser otro lugar de la mente. Historias, episodios, viajes: todo entretejido, puntos del derecho y del revés, y sueltos. Una partitura en blanco en la que componía variaciones, aperturas, ramificaciones, movimientos, contactos y fugas, avanzando siempre cada vez más.
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