MaDonne

Espíritu folk y voz roquera para una mujer atemporal

El Otoño Invierno 2018 de ottod’Ame es un cuadro donde cada pincelada añade profundidad a los matices del alma. Un cuento que se construye paso tras paso, afirmación tras afirmación, mirada tras mirada. Nada de santas, ninguna princesa o frívola dama de compañía: esta colección se dirige a una mujer más contemporánea que nunca, irónica, curiosa, que no necesita colmar el vacío del silencio y que busca —y encuentra— siempre la manera de invertir el tiempo observando, explorando, descubriendo. El sabor de las cortes italianas regala líneas intensas y densas en tonos oscuros, entre suaves terciopelos y apelmazadas lanas, con estampados que evocan ya sea tierras lejanas que la vecina Europa. Tigres coloridos y mujeres que flotan libres, ligeras, irónicas irrumpen quebrando el rigor de la geometría. De un paseo por los paisajes de America del Norte llegan los colores degradados y fríos, cual velados por la niebla que exhala la yerba en la mañana. Las flores se vuelven audaces, flúor, sobre fondos oscuros, perfectos para veladas importantes. Y una miríade de pequeños dinosaurios, dibujados con un trazo casi infantil, hacen sonreír y donan ligereza. Al corazón y al alma, como acostumbra ottod’Ame.
Me cuento historias para engañar al tiempo
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En 8 octavos.

Las baladas intimistas y trascendentales de Charlotte

Había contestado al teléfono, así, por casualidad. Con el desgano que la envolvía todos los días desde que había llegado aquí. Lo había hecho con un gesto casual, casi aburrido. Ella que amaba regresar a casa y acostarse en el suelo. Los hombros apoyados en la madera gastada y blanda del parqué: allí encontraba el contacto con el mundo. Organizaba las ideas. Abandonaba la jornada. Y respiraba. Encontrarse a sí misma no era fácil. Pero de este modo Charlotte lo conseguía. Tumbada en el suelo hallaba sus partes más secretas y, de repende, se descubría en paz con el mundo. En su sosiego acortaba las distancias, a contraluz. Los ojos abiertos y luego cerrados, y luego abiertos con un ritmo sereno y sensual. Retomaba el ritmo de su canto interior, aquella musicalidad que la acompañaba en cada momento del día: sincopada, roquera, de jazz. Las notas salían de su mente como un flujo ininterrumpido di pensamientos.
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LOS LOOK

¿Dónde se esconden los sueños?

Yo no debo ser, yo soy

EL BACKSTAGE

TRAS LAS BAMBALINAS DE LA FW18